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jueves 22 de agosto, 2013

Un sitio de siempre en un plaza de siempre. El Cabreira es un local que ha pasado de padres a hijos y que lleva décadas alimentando al barrio de Malasaña. Es como estar en casa o en una taberna de toda la vida que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin renunciar a la cocina casera. Carmelo Gonzalez y Josefa Gerpe abrieron el Cabreira a finales de los sesenta, y le pusieron el nombre de la localidad natal de su dueña. Ahora sus hijos han tomado el testigo de este negocio familiar en el que se cuida hasta el más mínimo detalle. Su encargada Aurea Simón, está atenta a todo. La terraza está abierta durante todo el año pero es perfecta para las noches de veranito, cuando el calor empieza a aflojar en la capital.

En la carta hay de todo y con una estupenda relación calidad-precio,  teniendo en cuenta los palos que meten algunos bares de la zona. Nosotros hemos probado y recomendamos las berenjenas rebozadas con miel, cecina, las patatas Cabreira y unos lomos de sardina con salmorejo… Los dos hemos cenado todo eso, hemos repetido consumición y hemos pagado unos 35€ en total. Los fritos están hechos con Aceite de Oliva Virgen Extra  y eso se nota en el sabor… y tu estómago también lo agradece. Además todo el producto se compra en el barrio: El pescado lo  traen del puesto de Joaquín y Carlos en el Mercado de Barceló.

 

Equipo del Cabreira

A mediodía las mesas se preparan con mantel y por las noches el restaurante es más de picoteo con manteles de papel. ¡Ojo! La terraza y el interior están siempre a tope así que hay que estar rápido, especialmente durante los fines de semana. Podéis reservar mesa en el interior del restaurante. El local es un hervidero de camareros, platos que van y vienen, madrileños del barrio, turistas y gente que habla… habla… y habla. Por tanto, no un lugar silencioso. Hasta en esto se mantiene fiel a la tradición :-)

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